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lunes, 24 de enero de 2011
BIOGRAFIA OCULTA DE LA VIDA INTRAUTERINA

EL MEDIO MATERNO, FUENTE INAGOTABLE DE ECOLOGIA EMOCIONAL.
POR LAURA CEJAS
El embrión humano” no se vincula con un alma” es un alma, es existencia misma y conducta humana…
Nos permitirá aprender las pautas reales y esenciales de nuestra evolución y conocer el justo equilibrio empático que perdurara a lo largo de nuestra vida.
La historia de nuestra existencia, a partir de la gestación se constituye en fuente inagotable de emociones . A partir del momento de la concepción el bebe en formación, llevara con el una carga afectiva importante que lo acompañara desde siempre y para toda la vida.
En el seno materno recibe estímulos constantes a través del cordón umbilical y es gracias al liquido amniótico que se mantiene en un estado antigravitatorio ejercitando movimientos suaves y acompasados por el rataplán del sonido característico del corazón de la madre.
Tambien capta las sensaciones que lo mantienen alerta e informado a través de su unicidad, integridad, desarrollando paulatinamente la trama vincular y construyendo durante nueve meses una biografia oculta que impactara en los rudimentos de su yo insipiente.
El feto se adapta a ese medio, predominando un protoesquema corporal, esta unidad orgánica y funcional que se establece, esta en interacción permanente donde las necesidades básicas se hallan cubiertas en la placenta.
Estudios sobre embriología humana sostienen que el ambiente intrauterino no es un medio estático, en su interior ocurren un sinfín de modificaciones que son una constante desde el mismo momento de la concepción.
JOAQUIN GRAU en sus investigaciones sobre el desarrollo embrionario llama “Percepción extrauterina” a la capacidad que posee el bebe de focalizar su conciencia fuera del útero y así a través de su medio materno conocer el entorno donde mas tarde se desarrollara.
Al respecto S.T. COLERIDGE –aporta “ La historia de los nueve meses anteriores al nacimiento, es probablemente mucho mas interesante y contiene acontecimientos mas trascendentales que los setenta años siguientes.
Es decir una estimulación psicoemocional adecuada es fundamental ya que la madurez y desarrollo de las redes neurales y las respuestas adecuadas a los distintos estímulos que reciben optimizaran tanto su desarrollo mental como sensorialLa manera como los padres interactúan con el bebe antes de nacer tiene un fuerte connotación en el desarrollo ulterior del niño determinando su inteligencia y los parámetros socioemocionales adecuados a lo largo de los diferentes ciclos evolutivos
LA IMPORTANCIA DE CREER PARA APRENDER

Cuando hablamos del aprendizaje nos referimos específicamente a la capacidad que tiene el cerebro para ir agregando información a los diferentes programas que éste posee.
En el cerebro existen todos los programas necesarios para la vida y para la muerte, es decir, en él están los programas de nacer, de amar, de reproducirse, de odiar, de padecer ciertas enfermedades y por supuesto de creer. Aún antes del nacimiento, específicamente, desde la tercera y hasta la séptima u octava semana de gestación, el cerebro se diferencia y alcanza casi toda su capacidad de respuesta a estímulos, y es probable que desde ese período comience a recibir influencia de su entorno social, y se establezcan en él los primeros programas sobre las diferentes creencias que acompañarán al individuo hasta su muerte.
Partiendo de esta premisa, considero que es necesario reflexionar sobre la importancia de creer en lo que percibimos a través de los órganos de los sentidos, y su relevancia para la estructuración de los programas cognitivos del cerebro.
Se ha propuesto que el cerebro es muy eficiente para aprender aquello que le asegura la conservación individual y la de su especie, es decir, que el proceso de aprendizaje es un mecanismo mental interesado, automático, que requiere condiciones psíquicas especiales como las creencias. Las creencias permiten el empleo de programas rígidos de pensamiento, que sorprendentemente, en la mayoría de las veces, no parten de premisas ciertas.
Creer implica más que la creencia en Dios y en sus acciones, se ha sugerido que creer es indispensable para poder usar y aceptar los conceptos fundamentales de los que se estructuran todas las ideas.
La capacidad de aprender en los humanos, depende del reconocimiento de por lo menos algunas premisas o ciertas verdades lógicas. El proceso de razonamiento depende de la habilidad de ordenar las cosas por clases y después identificar ciertas verdades acerca de ellas. Luego entonces, es necesario reconocer lo que nos dicen cuando planteamos una pregunta o cuando damos una respuesta, este proceso es lo que nos permite ponernos de acuerdo en la naturaleza de la verdad o de la falsedad, de la igualdad y de la diferencia, lo que significa más y menos, antes y después, etc. De hecho cuando estructuramos un discurso, lo primero necesario es tener creencia o fe de su inteligibilidad, de lo contrario seremos incapaces de su estructuración y de darle la fuerza necesaria para convencer a los demás.
Desde la infancia aprendemos a confiar en lo que creemos y como todos los procesos mentales, el creer, depende de la capacidad particular de aprender. Como propone Bellah “el pensamiento crítico es analítico y discursivo, descansa sobre una suposición de orden que no se puede probar”. Es decir, que sin fe o creencia, no podríamos confiar en las proposiciones, analíticas y sintéticas del pensamiento humano. Esto sin duda fue lo que quiso decir Imanuel Kant con la capacidad de “hacer sintéticos los juicios a priori”. Por consiguiente todo razonamiento, depende de las creencias, aunque éstas no se logren por medio de la razón, ya que son el resultado de la confianza que le tenemos a nuestro cerebro y nos permite construir a su vez los programas que incluyen a las creencias.
Es difícil saber que parte de las creencias son heredadas o aprendidas, pero no hay duda que la capacidad básica de creer es esencial para la sobre vivencia y el funcionamiento del individuo y como todas las capacidades humanas debe tener una base hereditaria fundamental. El hombre usa su capacidad de creer para formar un conjunto de programas que lo guían y que forman el marco de referencia en su vida. Lo esencial de toda creencia es creer en ella y se convierte en el soporte fundamental de los programas cerebrales.
La palabra creencia belief en inglés o glauben en alemán, ambas vienen de la raíz aria lubh que significa tener afecto, amor y confianza, posiblemente por eso amamos en forma ferviente nuestras creencias. La capacidad de creer es una forma de ser y actuar que no se aprende mediante la experiencia, son como los conceptos de la lógica, no se aprenden por correlación, son a priori. Por supuesto que esto no significa que el hombre nazca con algún sistema particular de lógica o de creencias, sino que el cerebro desarrolla paulatinamente un programa para actuar y construir conceptos, que sin la capacidad de creer no podría funcionar adecuadamente, como propone Chomsky “nuestros sistemas de creencias son aquellos que la mente como estructura biológica, está destinada a construir”, esta construcción y evolución de los programas cerebrales dependen entonces, de la capacidad de aceptar o creer o tener fe en ciertos modelos fundamentales de operación.
Las creencias, paradójicamente, de acuerdo con lo anterior, son los pilares esenciales de la lógica y de todos los esquemas metafísicos, o conceptos extravagantes e irracionales mediante los cuales el hombre se explica su universo y la vida. La facultad de creer es considerada una característica mental exclusiva del hombre como lo es el lenguaje. Los animales, hasta lo que sabemos, no creen ni en la lógica ni en Dios y como lo dijo el científico inglés Bertrand Russell: “Creer parece ser la cosa más mental de hacemos”. O posiblemente las creencias como lo propone Bellah, sean “un orden y una forma profundamente no racionales, necesarias para que pueda surgir la racionalidad”.
Todos los humanos somos criaturas más crédulas de lo que quizás nos gustaría creer y tenemos una capacidad infinita de construir creencias y posiblemente este sea el mecanismo que nos permita tener la capacidad de aprender sin fin.
FUENTE DE REFERENCIA
DR ENRIQUE C MARTINEZ
domingo, 23 de enero de 2011
EL PARTO Y LA HERIDA PRIMARIA

Extraído del libro de Casilda Rodrigañez: "La Represión del deseo materno y la génesis del estado de sumisión inconsciente".
(Pag 236). Al término de la gestación se produce en la criatura la sensación de estar demasiado comprimida y el deseo de salir. Se trata de un deseo placentero, que nos invade de alegría. Y en este estado anímico nos preparamos psíquica y físicamente para el gran acontecimiento.
Cuando este deseo llega a un punto máximo sobreviene una gran excitación: todo el pequeño cuerpo humano está dispuesto para realizar ese esfuerzo. Hasta entonces, psíquicamente el 'yo' primario actúa según el principio del placer (Stettbacher, 1991).
A partir de aquí, comienza el fin del periodo paradisíaco del ser humano, pues el nacimiento no resulta el acto placentero que estaba previsto: la madre no está en el mismo estado anímico que la criatura abandonada al deseo, gozando de los últimos momentos de la gestación y esperando el gran acontecimiento. El útero de la madre, tenso y rígido, no va a realizar los suaves movimientos de contracción y distensión propios de la excitación sexual del parto, que relajan y terminan abriendo el cervix.
Para la criatura la sensación de compresión pasa de ser una excitante sugerencia a salir a la desagradable sensación de estar atascada. Entonces comienzan las sensaciones de dolor físico y de ahogo, y los sentimientos de angustia. Sentimos miedo. De pronto, todo va mal. Pero no podemos hacer nada para evitarlo. Estamos atrapadas, sufriendo una compresión asfixiante. Con el dolor y la sensación de asfixia crecen la angustia y el miedo. La increíble capacidad de supervivencia del ser humano hace posible que nazcan tantas criaturas vivas a pesar de los partos traumáticos.
Tras un largo periodo en el infierno, por fin salimos. Pero en lugar de encontrarnos con una acogida que, teniendo en cuenta lo que hemos pasado, nos devolviera al estado de bienestar, entramos en otra estancia del infierno.
Los seres humanos adultos tratan el parto como una operación quirúrgica en la que toda manipulación es válida, sin tener en cuenta ni siquiera las pulsiones instintivas; mucho menos los deseos, las emociones, los sentimientos o la capacidad racional de la madre. La madre está anulada en tanto que ser deseante y ser pensante. No existe dimensión psíquica o racional en el acto. Como dice Odent, se podría aprender delos veterinarios porque estos al menos tienen en cuenta las pulsiones instintuales de los animales.
Para hacernos una idea de lo que se hace con los partos podemos recordar lo que ocurre en las relaciones sexuales entre adultos cuando suena el teléfono o alguien llama a la puerta. Si una llamada de teléfono nos corta, es porque las funciones sexuales requieren la pasividad del neocortex, un estado de inhibición a favor del cerebro arcaico: lo que se dice estar en un estado de abandono al deseo y al placer. Imaginemos lo que sería lograr un orgasmo en medio de personas entrando y saliendo, hablando y diciéndonos lo que tenemos que hacer, impidiendo el abandono al deseo... Pues algo así es lo que hacemos cuando parimos, es decir, sustituir los sentimientos, el amor, el deseo entre dos personas que lleva al alumbramiento, por la técnica y las órdenes. La pérdida de la intimidad que tiene lugar en los paritorios de los hospitales culmina la trágica consagración del parto violento y doloroso.
La segunda estancia del infierno de la criatura recién nacida, Stettbacher la denomina sala de torturas: es el paritorio. Allí, por primera vez, vemos un ser humano. Vemos borroso, no vemos con la nitidez con la que vemos ahora. Pero vemos; por primera vez vemos una figura alta, enorme, oscura, que se mueve, que nos azota. Es la figura que más adelante será emulada como el hombre del saco o los ogros con los que luego nos amenazarán si no nos portamosbien, aludiendo al recuerdo que guardamos en el inconsciente de esa primera sombra terrible...
F. Leboyer, en su obra "Por un nacimiento sin violencia", cuestiona el sufrimiento de los recién nacidos, sufrimiento que durante milenios se ha considerado inevitable e incluso conveniente:
¿Decir que no habla el recién nacido? Venid, contempladle.
¿Hacen falta más comentarios?
Esa frente trágica, ojos cerrados, cejas arqueadas, preñadas de dolor...
Esta boca herida por el llanto, esta cabeza levantada hacia atrás que pugna por escapar...
Esas manos, ora tendidas y suplicantes, luego a la cabeza, ese ademán de calamidad...
Esos pies que patalean furiosamente, esas piernas encogidas para proteger su frágil vientre...
Esa carne, presa de espasmos, de sobresaltos, sacudidas...
¿No dice nada el recién nacido?
Es todo su ser el que nos grita, su cuerpo entero el que nos brama...
¿Existe otra llamada más desgarradora?
Y esta llamada que siempre ha lanzado el niño a su llegada, ¿quién la comprende, quién la escucha, quién simplemente la oye?
Nadie
¿No hay aquí un gran misterio?
Diríamos que sí, que es la otra cara de la moneda del asesinato de la madre y de su deseo: el gran misterio, el Secreto de la Humanidad, como lo ha formulado V. Sau. Leboyer, pensando que con las innovaciones que encaminaban al parto sin dolor se estaba haciendo algo por la madre, levantando así la antigua maldición, asumió el punto de vista de la criatura para ver qué podía hacerse con toda esa carga de padecimientos que el pequeño ser recién nacido tiene que soportar: potentes proyectores de luz que ciegan y queman los ojos, un mundo que vocifera a su alrededor ante unos oídos que acaban de quedar al desnudo sin la protección de los líquidos amnióticos y del vientre; pañales, tejidos de fibra para una piel casi en carne viva, que hasta ahora sólo habían conocido la suavidad del tacto de los líquidos maternos (esa sensación que nuestro inconsciente recuerda cuando nos sumergimos en un baño relajadamente), con una epidermis tan fina que cualquier contacto le hace temblar; se corta inmediatamente el cordón umbilical haciendo entrar las primeras bocanadas de aire violentamente en sus pulmones quemándole las entrañas; ciego, ensordecido, abrasado, el sollozo suena a la desesperación más tremenda.
Con todo cinismo, este llanto es celebrado como la entrada triunfal en el mundo. Lo que no nos imaginamos es que sólo acaba de empezar el calvario. Agarrado por los pies, se le suspende boca abajo sobre el vacío. Al terror del vértigo hay que sumarle la sacudida a una espina dorsal hasta entonces arqueada y apoyada en el lecho de agua dentro del vientre que lo contenía. Y a esta criatura recién llegada del calor y del suave líquido que la envolvía, se la coloca sobre una báscula fría, después abren sus párpados por la fuerza para aplicarle gotas de un líquido que la abrasa; la ponen prendas ásperas y apretadas; y, finalmente, la dejan sola en una cuna. Abandonada al hipo, al temblor, a la fatiga que todavía la acompaña. Aturdida por el horror y presa de angustia, se recoge sobre sí misma. Todavía queda el recuerdo del paraíso. Mientras, alrededor, alborozo y alegría.
Aunque algunas de estas prácticas están siendo sustituídas por otras menos infernales, gracias a Leboyer, Odent y otros que como ellos han sido permeables al sufrimiento de las criaturas recién nacidas, el nacimiento sigue siendo una entrada al Valle de Lágrimas, una expulsión del paraíso. Como dice, certeramente pero con cierta carga de ingenuidad, Leboyer:
No hay pecado.
Sólo existen el error, la ignorancia. Nuestra ceguera y nuestra resignación.
El sufrimiento es inútil. Pura invención. No satisface a los dioses.
El sufrimiento es falta de inteligencia. El parto sin dolor está ahí para probarlo.
A despecho de los violentos, de los autoritarios...
Si decimos que esta frase de Leboyer contiene una carga de ingenuidad, es porque el sufrimiento humano no sólo es 'error' e 'ignorancia'. Para algunos, no es 'inútil'. No satisface a los dioses, pero crea Poder y satisface al Poder existente, a los egos y a las clases dominantes que explotan la vida para crear y conservar los patrimonios.
El parto sin deseo y sin flujos maternos ha sido el resultado de milenios de represión de la sexualidad femenina. Como decíamos en la Primera Parte de este libro, la rigidez uterina no es una casualidad.
Para domesticar a los pequeños seres humanos, hay que mantenerles en estado de carencia y de miedo. Sustituir sistemáticamente deseo por necesidad, para someterles al sutil, imperceptible y constante chantaje de atender sus necesidades a cambio de su obediencia a la ley; como los domadores que hacen pasar hambre a los animales para doblegarles a hacer lo que quieren con el estímulo de la recompensa del alimento. Es la génesis del estado de sumisión, génesis que, según el propio Stettbacher, hay que situar en las heridas primarias, y una de las primeras es el daño que se produce en los momentos del nacimiento de cada ser humano. Como dice también Odent, el bebé que llora en el 'nido' está teniendo su primera experiencia de sumisión.
Fuente de referencia
reverenciandolafemineidad.blogspot.com/2010/1...
LAS CINCO MENTES DEL FUTURO

Existirán fuerzas poderosas en el horizonte del siglo XXI, fuerzas que tendrán un gran impacto sobre la educación en las próximas décadas. Primero se deben resaltar las cinco mentes que me parecen más importantes para el futuro, el tipo de mentes que como educadores necesitamos cultivar en los niños y, por supuesto, el tipo de mentes sobre las que debemos ser capaces de dar ejemplo , para que los jóvenes sepan lo que significa tener una mente sintetizadora o ética. (HOWARD GARDNER).
La Humanidad está construyendo ante nuestros ojos una Era donde todo el conocimiento estará libremente disponible para todos, según lo anticipa Isaac Mao en su artículo "Sharism: A Mind Revolution, donde la clave de la inteligencia será el compartir en el más amplio sentido.
El descubrimiento de que la inteligencia se puede mejorar es un avance comparable al descubrimiento de la agricultura. Podemos "cultivar" la inteligencia como nuestros antepasados prehistóricos empezaron a cultivar alimentos.
Durante décadas la visión estándar de la inteligencia es que tenemos un ordenador en nuestra mente/cerebro. Si el ordenador funciona bien, somos inteligentes y hacemos todo de forma inteligente; si funciona regular, somos mediocres; si funciona mal, somos tontos y no hacemos nada bien. Las inteligencias múltiples dicen que tenemos varios ordenadores, siete, ocho, nueve ordenadores. Estos ordenadores son relativamente independientes los unos de los otros, así que podemos tener aptitud para algo, digamos la música, ser regulares en otra cosa, como las matemáticas, y dársenos mal otra, por ejemplo, entender a las personas o lo contrario. Así que en vez de tener una única mente y una única inteligencia, creo que se describe mejor al ser humano como poseedor de varios ordenadores y el hecho de ser bueno con uno, no garantiza que uno vaya a ser bueno o malo con otros ordenadores.
La teoría de las inteligencias múltiples se presentó hace más de veinticinco años, y en estos años se han introducido varios cambios sobre los que hemos escrito en diferentes publicaciones. Es más, este año, en 2009, hemos publicado un libro titulado "Múltiple Intelligences Around the World" [Inteligencias múltiples en todo el mundo]. En él hablamos sobre 15 países diferentes y cómo se han aplicado las distintas ideas. Pero hoy simplemente quisiera mencionar dos afirmaciones científicas y dos educativas.
La primera afirmación científica es que todo el mundo tiene estas inteligencias, es lo que nos hace humanos. Una rata puede tener más inteligencia espacial, su ordenador puede tener más inteligencia lógico-matemática, pero nosotros somos las criaturas que tienen inteligencia musical, inteligencia lingüística, inteligencia interpersonal, etc. Así que todas las personas que conocen, todos los alumnos, todos los educadores tienen estas ocho o nueve inteligencias. Sin embargo, hay una segunda afirmación que es que no hay dos personas, ni siquiera gemelos idénticos, que tengan exactamente el mismo perfil de inteligencias. Porque aunque se pueden tener los mismos genes, como en el caso de los gemelos, no tenemos las mismas experiencias. Es más, con frecuencia los gemelos quieren diferenciarse y, por esa razón, entre dos personas vamos a encontrar diferencias en las inteligencias y sólo podemos identificarlas si las estudiamos detenidamente. Eso es todo lo que quería subrayar en cuanto a las afirmaciones científicas.
También hay dos afirmaciones educativas. La primera es que siempre que sea posible, deberíamos individualizar la educación. Esto significa que deberíamos enseñar a cada persona, niño o persona mayor las cosas de tal forma que las pueda aprender y sea capaz de mostrar lo que ha aprendido. Hay un grupo que siempre ha recibido una educación individualizada y es el de los acaudalados, pues los ricos contrataban a tutores y el tutor tiene que trabajar con el niño que sea y no puede decir "este niño no está aprendiendo, denme otro". Así que, por necesidad, el tutor individualiza la enseñanza. Eso no ha sido posible hasta ahora porque los docentes tienen muchos alumnos. Sin embargo, los ordenadores, por primera vez en la historia de la humanidad, posibilitan que se pueda individualizar la enseñanza para, prácticamente cualquiera, porque los ordenadores son muy pacientes, pueden presentar las lecciones de muchas formas diferentes, si una no funciona, pueden hacerlo de otra. Pueden diversificar, pueden proporcionar representaciones múltiples, pueden enseñar a una persona a través del lenguaje, a otra a través de lo espacial y a otra mediante el debate interpersonal. Así que existe ahora la posibilidad de individualizar la educación, mucho más que en el pasado. La segunda afirmación educativa está relacionada con la anterior. Y es que cualquier cosa que pensemos que es importante, que se necesita enseñar a todos o a muchas personas, se debería enseñar de muchas formas diferentes. Así que si se quiere enseñar álgebra o cómo hablar en público o cómo analizar una fuga o sobre los principios del marxismo o los de la democracia, no hay que hacerlo sólo de una forma forma, no sólo a través de una ponencia o con un libro de texto, sino que se puede representar, contar chistes, mostrar vídeos, interactuar.
¿CUALES SON LAS MENTES QUE SE DEBEN POTENCIAR A TRAVES DE LA EDUCACION EN ESTE MILENIO Y MAS ALLA?
Mentalidad disciplinada
Mentalidad sintetizadora
Mentalidad creativa
Mentalidad respetuosa
Mentalidad ética
Mentalidad disciplinada
En la mayoría de los colegios se enseñan sólo contenidos que se deben aprender de memoria, critica Gardner; es decir, qué rey siguió a qué reina, qué año pasó tal cosa, cuántos planetas hay en el Sistema Solar. ¿Eso es el pensamiento disciplinado? No, responde el psicólogo en su libro.
Piensa que a los jóvenes no se les enseña a pensar de una manera disciplinada. Para lograr eso, dice, los educadores deben hacer que el niño, el adolescente, entienda lo que se le está enseñando y hacerlos practicar. Como los contenidos son invenciones del ser humano, el cerebro no está preparado para aprenderlos de manera intuitiva.
Por ello, para este profesor de Harvard, las mediciones internacionales carecen de sentido. Pruebas como PISA, escribe Gardner, entre más se centren en memorización de contenidos y lejos de una forma de pensar disciplinada, más anacrónicas serán.
Para él, en esta era digital donde la información es infinita, la formación de una mente disciplinada se hace más importante y necesaria. Ello, porque los estudiantes con conocimientos sobre una disciplina serán capaces de buscar qué es importante y descartar lo que no resulte importante dentro de la gran cantidad de información disponible en la red. Continuar leyendo aquí...
Mentalidad sintetizadora
La síntesis es necesaria para unir cosas que se encuentran dispersas, pero que una vez juntas cobran un sentido desconocido. Howard Gardner pone un ejemplo: dice que uno de los mayores sintetizadores de la historia fue el naturalista inglés Charles Darwin. "Su mentalidad es la que necesitamos hoy. Y es una de las mentalidades más importantes que necesitaremos para el futuro".
La mentalidad sintetizadora se da cuenta de que hoy en día estamos inundados de información. Gardner señala que si se busca la palabra "evolución" en internet, se podría pasar toda la vida leyendo fuentes secundarias, muchas de ellas de cuestionable valor, por lo que se necesita de un criterio formado para decidir a qué poner atención y qué ignorar. Para poder sintetizar la información, ésta se debe unir de la forma más coherente para que tenga sentido y pueda ser transmisible hacia otras personas.
En una de las charlas que Gardner ha dado al respecto, un docente entre el público levantó la mano y preguntó: "¿No es acaso sintetizar lo que han hecho los profesores desde siempre?". "Creo, al igual que usted, que hemos estado en el negocio de sintetizar por años, pero no nos hemos dado cuenta ni nos hemos puesto a pensar de lo importante que es y de cómo podemos ayudar a otras personas a convertirse en mejores sintetizadores", contestó.
Mentalidad creativa
Esta mentalidad, según el autor, está personificada por Einstein en las ciencias, y por Virginia Woolf en las artes. Las personas creativas son aquellas a quienes se les ocurren cosas nuevas, las cuales con el tiempo son aceptadas. Gardner dice que si una idea o un producto son fácilmente aceptados, entonces no son creativos.
Cree también que no se puede ser creativo sin dominar al menos una disciplina, arte u oficio, "y la ciencia cognitiva nos enseña que, en promedio, toma alrededor de 10 años dominar un oficio". Si bien Mozart escribió música excelente a los 15 años, explica, fue porque comenzó cuando tenía cuatro o cinco. La misma historia ocurrió con Picasso.
Gardner escribe que las personas que son creativas toman oportunidades, asumen riesgos, no tienen miedo a caerse y son ellas mismas las que se levantan y se preguntan: ¿qué puedo aprender de esto?.
Dice que muchas veces le han preguntado cómo hacer para que las personas sean creativas. Su respuesta es siempre la misma: "Es mucho más fácil prevenir que alguien sea creativo, a hacer que alguien lo sea". ¿Cómo se previene?, se pregunta: "diciéndoles a los niños, a los jóvenes, que hay sólo una respuesta correcta y castigando al alumno si es que contesta la respuesta incorrecta. Eso nunca fomenta la creatividad".
Las personas creativas, dice, cambian con sus trabajos la forma de pensar y de actuar de quienes los rodean.
Mentalidad respetuosa
Gardner señala que ésta es una de las mentalidades más fáciles de explicar, pero ello no significa que sea fácil de lograr.
Dice que en esta mentalidad, la misión más grande recae en los educadores, puesto que si se pretende enseñar a personas a que respeten a su prójimo, se deben proveer modelos y ofrecer una educación que fomente una postura favorable al respecto. Ello, sobre todo, cuando el poder de las relaciones es asimétrico.
En el mundo complejo en el que vivimos, dice el psicólogo, deberíamos, siempre que sea posible, dar prioridad al respeto por esas personas que tienen un origen y creencias distintas a nosotros, y esperar que ellas devuelvan la misma actitud.
Mentalidad ética
Esta mentalidad requiere de un nivel de abstracción mayor que todas las anteriores. Gardner explica que estar en el mundo implica un gran trabajo de pensamiento.
"Una mentalidad ética no dice: ¿cómo debe comportarse Howard Gardner con otras personas? Lo que sí dice es: Yo soy un trabajador, en mi caso un profesor, escritor, científico y soy un ciudadano, en mi caso de mi universidad, de mi comunidad, de mi nación, de todo el mundo, entonces, ¿cómo debiera comportarme?".
De esta manera, la mentalidad ética se refleja en distintos roles que llevamos a cabo y cómo los resolvemos. "Me gustaría vivir en un mundo caracterizado por el buen trabajo", escribe Gardner. Para él, el "buen trabajo" encarna la excelencia, el compromiso y la ética.
Explica que el desafío radica en unir estos tres conceptos. Sobre todo hoy, cuando las cosas cambian rápido, cuando nuestro sentido del tiempo y del espacio se ve muchas veces alterado por la tecnología, cuando los mercados son muy poderosos y no existen fuerzas capaces de moderarlos. Es ahí donde recae el desafío del "buen trabajo".
La propuesta de Howard Gardner apunta, en suma, a una educación -durante el período escolar y en la enseñanza superior y, posteriormente, a lo largo de la vida- que forma, cultiva, desarrolla y amplía las capacidades que vendrán demandadas por una sociedad globalizada, articulada en torno a flujos de información, que usa intensamente el conocimiento especializado y cuya sobrevivencia (sustentabilidad se dice ahora) dependerá de la innovación, el diálogo entre culturas y formas de vida diferentes, el control de los riesgos manufacturados por la civilización capitalista y el ejercicio responsable de los derechos y las libertades que la democracia expande continuamente.
A su turno, el desafío para los sistemas educacionales es cómo expresar y medir la adquisición de estas capacidades mediante adecuados estándares evaluativos y cómo organizar su formación y desarrollo mediante un currículo que logre moldear, simultáneamente, mentes disciplinadas, sintetizadoras, creativas, respetuosas y éticas en una población de alumnos con diversos talentos y diferentes orígenes socio-económicos y culturales. En este punto de la encrucijada en que debemos ubicarnos, de frente a este gran desafío que redundara en el crecimiento y la potenciación de los cerebros de nuestros niños del TERCER MILENIO.
FUENTE DE REFERENCIA
HOWARD GARDNER
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