
“CUALQUIER DECISIÓN QUE LOS MAESTROS TOMEN RESPECTO A LO QUE HACEN EN EL AULA, VA A REFLEJAR EL MODELO MENTAL DE LO QUE PIENSAN SOBRE LO QUE ES ENSEÑAR Y APRENDER.”
G. CAINELas habilidades prosociales son consecuencia del refinamiento interpersonal, ingredientes de un enriquecimiento emocional que se traduce en carisma, empatía, conexión y arte de relacionarse con los demás.
John Cacioppo, psicofisiólogo de la Universidad Estatal de Ohio comenta: “El solo hecho de ver que alguien expresa una emoción puede provocar la elevación del estado de ánimo: las emociones se transmiten, existe una compenetración emocional auténtica.” Esta sincronía, a la cual se hace alusión, facilita el envío y recepción de estados de ánimo tanto positivos como negativos.
La empatía entre los profesores y alumnos indica en qué medida se sienten compenetrados en la tarea. Investigaciones efectuadas en los laboratorios de aprendizaje- que son las propias aulas- muestran que cuanto mayor es la coordinación de movimientos entre la pareja educativa, mayores serán los lazos amigables; perdurarán los intereses, las motivaciones y se potenciará el trabajo sinérgico y los procesos de sociabilización.
El hecho de que haya, o no, una clase específicamente dedicada a la alfabetización emocional, no excluye al docente de practicar constantemente dichas habilidades socioemocionales. Debemos percatarnos que así se amplían notablemente las fronteras de la comunicación interpersonal y los alumnos reciben sólidos mensajes de apertura emocional, optimizando su rendimiento académico.
En estos momentos, es imprescindible enfocar nuestra
atención en el manejo adecuado de las emociones en
el aula para que esto se proyecte positivamente en los
otros aspectos de la vida del alumno.
Es nuestra misión como educadores, llevar a cabo estrategias de sincronía emocional que posibilitarán a los alumnos del hoy, ser mejores personas del mañana. Tim Shriver menciona que “la marea alta empuja todos los botes” y en este sentido, los educadores tienen como gran desafío y compromiso en las aulas de este nuevo milenio, despertar las habilidades sociales y emocionales en sus alumnos para que tomen conciencia de sus posibilidades y limitaciones y eleven su autoestima bajo una luz de optimismo y esperanza.
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